¡TRAS PIEDRAS, PALOS!
- AxC

- 11 abr
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Desde hace años se escuchan pronósticos de un "Niño Godzila", de un "Meganiño" y la verdad es que los últimos fenómenos catalogados como Niños han sido moderados, por eso la gente y los agricultores en especial se muestran algo escépticos.
Es como el cuento de "ahí viene el lobo" y el lobo nunca llegaba hasta que la gente se descuidó y un mal día el lobo sí llegó.
El último El Niño fue de mediados de 2023 hasta abril 2024 y el anterior fue un Niño Costero de enero a abril de 2017.
Las estadísticas indican que en Ecuador se registra un fenómeno de El Niño (calor y lluvias intensas con inundaciones) fuerte, una vez cada 10 años, seguido por una Niña equivalente (frio y sequías) y que luego el clima tiende a la normalidad.
El problema es que en esta época de cambio climático esos patrones regulares ya no sirven, el clima se ha vuelto impredecible y por eso es clave un monitoreo constante.
Los pronósticos más recientes son preocupantes porque plantean la llegada de El Niño más intenso que se haya observado a nivel global en los últimos 140 años y Ecuador, tanto en su agricultura tropical como andina es especialmente vulnerable, porque por lo general en la Costa viene acompañado de inundaciones en las zonas bajas y se sequías en la Sierra y deslizamientos de tierra en las estribaciones.
En la actualidad hay satélites que ayudan a monitorear las temperaturas en el mar, modelos estadísticos en computadoras y sondas de medición de temperaturas instaladas en el océano, podemos prever un Niño fuerte y lo más sensato es prepararse a tiempo para proteger vidas humanas, infraestructuras, cultivos, ganado, viviendas.
Esperemos que esta vez prime el sentido común y la solidaridad para enfrentar un nuevo embate de la naturaleza.




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