SENTIDO COMÚN Y DECENCIA
- AxC

- 21 mar
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En la entrega de los Óscar de este año, un cineasta decía que lamentaba dejar a las nuevas generaciones un mundo tan malo como está, pero que tenía la esperanza de que los jóvenes lo cambiarán con sentido común y decencia.
En el pasado, la izquierda hizo promesas de cambio, el "hombre nuevo", pero con la dictadura del proletariado, los millones de muertos por persecusión y hambre de Stalin, Mao, los jemeres rojos, las barbaridades y el terrorismo de ayatohlas y talibanes, las dictaduras que terminaron siendo las revoluciones en Cuba, Nicaragua y Venezuela, y el terrorismo yihadista, esa promesa se rompió y se retrocedió al hombre de las cavernas y oscuras.
La derecha prometió un "hombre libre', pero con las masacres de Leopoldo en el Congo belga, las millones de muertes de Hitler, la represión de los franceses en Argelia, las dictaduras fascistas del cono sur, el apartheid en Sudáfrica, las hambrunas en el Sahel, la pobreza en el Tercer Mundo y el terrorismo de Estado de Israel contra los palestinos, también se rompió esa promesa y en vez del hombre libre se tiene a un Neandertal sumiso y con miedo.
La izquierda y la derecha tradicionales y extremistas han perdido el sentido común y la decencia.
Los arqueólogos no han encontrado una sonrisa de los Neandertal pintada en una cueva o una lágrima fosilizada en un ámbar, pero les juro que debieron ser más humanos que algunos líderes actuales.
Más allá de definiciones ideológicas huecas, porque los caudillos extremistas las vaciaron, la humanidad debe recuperar el sentido común y la ética, que frente a las nuevas tecnologías lucirán como hachas de piedra, pero son las que no salvarán: humanismo con sentido común y ética.
No dejemos que la locura y la barbarie nos arrastren, basta de guerras y de los extremismos que las provocan, la inmensa mayoría de seres humanos, que seguimos riendo y llorando como los Neandertal y sentimos compasión y solidaridad, queremos un mundo de paz entre las naciones, así como de respeto a la naturaleza y a las culturas, esos son los anhelos para las nuevas Naciones Unidas que debemos construir como humanidad, sin novelerías estúpidas sino con sentido común y decencia.




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